Crítica / Kakegurui

Cualquier persona que vea anime constantemente llegará a un punto donde sentirá que ve lo mismo una y otra vez. Por eso ver alguno con algo que no siempre es utilizado es bienvenido por muchos con los brazos abiertos. Desde un giro a los acontecimientos cotidianos, un personaje que cambia la forma de ver las cosas, hasta una premisa inusual. Es aquí donde entra Kakegurui, un anime de apuestas que, puede no ser tan único, pero al ser algo poco trabajado, por lo menos, da un aire diferente a lo genérico que sale cada temporada.


Ficha técnica
Nombre: Kakegurui
Director: Yuuichirou Hayashi
Estudio: MAPPA
Capítulos: 12
Emisión: 1 de julio al 23 de septiembre del 2017


¿De qué trata Kakegurui?


En la Academia Privada Hyakkaou el nivel social se define por la cantidad de dinero que logres tener. La misma promueve que la principal actividad y enfoque de los estudiantes no sea estudiar ni sacar buenas calificaciones, sino las apuestas. Estas llegan a provocar enormes deudas convirtiendo a los deudores en "mascotas", personas que están a merced de los demás, mientras que los de mayor rango tienen más oportunidades de vida. Todo transcurrirá "normal" hasta la aparición de Yumeko Jabami, una adicta a las apuestas, quien derrocará a los más altos rangos del consejo estudiantil, todo por el placer de apostar.

Mucho por mostrar, poca sustancia


Toda la trama se desarrollará de forma episódica con un juego de apuestas por uno o dos capítulos. Esto formato es bueno y malo al mismo tiempo. Al haber varios miembros del consejo estudiantil es comprensible que cada situación se necesite desarrollar de manera correcta. El detalle es que varios capítulos se sienten alargados de forma innecesaria, mostrando cosas que pueden explicar la psicología del personaje, pero al final poco importan por la nula relevancia de estos. No sería tan perjudicial si no fuera porque varios eventos se sienten apresurados, sobretodo el final, el cual resulta ser fome en comparación de los otros, por no tener el tiempo de desarrollar la situación. Aparte, el final, a pesar de ser original, se fue por la vía fácil de dejar todo abierto, sin ningún tipo de resolución o conclusión satisfactoria, para que te vayas a leer el manga en busca de algo más completo. Esto es, por mucho, un pésimo recurso de publicidad hacia el material original, Kakegurui no es el único que lo hace, sin embargo, no deja de ser molesto. La trama es pésima, de eso no hay duda, el objetivo es flojo, el desarrollo se siente inconsistente y el desenlace termina siendo anti-climático.


Ahora nos enfocamos en los personajes, lo cuales no salvan el anime. Empezando por Yumeko, la protagonista, es una chica adicta a las apuestas... solo eso. Nunca nos dicen o desarrollan algo de ella más allá de su adicción y eso es horrible. Se supone que el anime quiere dar un mensaje sobre la corrupción de los apostadores, no obstante, es imposible transmitirlo cuando las personas corrompidas no se sienten humanas. En ningún momento desarrollan a Yumeko, puede que en un par de segundos dicen un atisbo de ella, el problema es que nunca llega a nada, dejándola plana, con el único atractivo de poner cara excitada y agarrarse la entrepierna al momento de apostar. Lo mismo sucede con el resto de personajes; Saotome es una víctima de la organización de la academia que nunca menciona sus motivaciones; Suzui nos lo presentan como protagonista, pero poco tiene de eso, es más un estorbo en la mayoría de las situaciones; Sumeragi podría ser la más desarrollada, aunque llega tarde y su presencia no importa más que para un juego en las partes finales terminando como un potencial desperdiciado.

En cuanto a los miembros del consejo, estos intentan tener un poco más de construcción mostrando un pasado y/o motivaciones, lo cual sería excelente sino fuera porque no es interesante para el anime. De nada sirve que te muestren el desarrollo (que no siempre es bueno) de alguien que antes y después de su capítulo dedicado disminuye radicalmente su relevancia y tiempo en pantalla. Los personajes son chistes que no sirven para contar ninguna idea por ser tan pobres en su argumento.


Pasamos a lo interesante, los juegos donde apostaran hasta la vida en ellos. Curiosamente, mantienen un cierto grado de simpleza en sus reglas y condiciones para ganar, algo a resaltar porque no buscan complicarse la vida. Al mismo tiempo, lo interesante viene en la manera de hacer trampa o una estrategia para conseguir la victoria. Estas serían el plato principal, es genial ver como vuelven un simple juego en algo más estratégico donde al no poder asegurar tu victoria solo puedes poner las probabilidades a tu favor. El inconveniente es que por todo el contexto que rodea a los juegos estos pierden peso o importancia. Si no simpatizas con los personajes entonces no hay razón para que haya tensión pensando en quien ganará. Los enfrentamientos son interesantes, nadie lo niega, pero la poca o nula construcción de todo lo que los rodea hace que se pierda la emoción por saber quien ganará. 

Los juegos siendo complementados por el trabajo técnico


Afortunadamente, la animación cumple bien su papel de mantener una atmósfera tensa durante los encuentros. La paleta de colores junto con los ángulos de cámara logran transmitir la sensación de estar en una situación de vida o muerte. Al ser una historia sobre apuestas en una escuela, no se podía esperar que hubieran escenas con movimientos exagerados, es más, deberían ser lentos y cautelosos para generar tensión. Esto hace inexplicable la razón de usar CGI en las manos cuando van a voltear una carta, el movimiento se ve tosco y te quita toda la sensación que había logrado hasta ese momento. Fuera de eso, los diseños son decentes, no están muy elaborados, pero cada uno es diferente a su forma, evitando repetir modelos. Lo que genera disgusto o risa (dependiendo del tipo de persona que lo vea), son las exageradas expresiones faciales que usan para denotar la corrupción por las apuestas. Es comprensible la razón de su uso, sin embargo, terminan siendo contraproducentes, sobretodo porque los personajes parecen más caricaturas que personas y las expresiones solo terminan acentuando esto. La animación es aceptable, puede tener algunas decisiones cuestionables, pero cuando busca mantener la inmersión tiene un gran éxito.


Con la música pasa lo mismo solo que sin tantos puntos negativos. Realmente genera un ambiente de estrés cuando se hace presente. Incluso los efectos de sonido durante las acciones van bien con las situaciones que pasan los personajes. Algo a resaltar es que el opening y el ending tienen la identidad de la serie. No son la gran cosa, sin embargo, si saltan de lo genérico para adaptarse a la serie de forma natural. El primero teniendo un tono juguetón acorde con las sensaciones sexuales que sienten los personajes al interactuar y el segundo con el aire de éxtasis que siente Yumeko cuando apuesta. En general el soundtrack va bien con todo el anime porque mantiene el ambiente y no presenta puntos negativos o, al menos, no son significativos.

Al final no llegó a nada


En base a todo lo dicho podríamos decir que Kakegurui es un anime de estilo sobre sustancia. En la mayoría de los animes con esta etiqueta la ambientación o situaciones están bien trabajadas, pero los contextos son pobres. Puede que busque expresar una idea, no obstante, se nota la incompetencia en la ejecución por la falta de desarrollo, profundización y evolución en los personajes, los cuales deberían ser el medio para transmitirla. Debido a todo esto, no se le podría considerar un buen anime. Si buscas algo que te de un momento tenso, pues hay mejores cosas (incluso fuera del anime) que harían mejor ese trabajo. Hay pocas razones para darle una oportunidad a este anime más allá de las caras de orgasmo y todo el trabajo técnico durante las partidas.


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